¿QUE PUEDE PASAR? Cap.40

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imagesZNMV3QK9El viaje a Asturias, se me hace largo, estoy demasiado ansiosa por llegar, y cuando por fin el avión aterriza en el aeropuerto de Ranón ( Avilés ) y veo a mis padres allí esperándome, corro a su encuentro. Los tres emocionados, nos fundimos en un caluroso abrazo. ¡Dios, cuanto los he echado de menos, sobre todo estos últimos días! Me observan con lágrimas en los ojos, estoy bastante desmejorada pero aún así, ellos no dicen nada. Mi padre coge la maleta, y cogidos de la mano como cuando era pequeña, salimos fuera.

Mientras mi padre conduce, mi madre y yo vamos en la parte trasera del coche charlando animadamente. Me pregunta por mis amigas. Le cuento que Estela ahora vive en California con su novio Jared y mi madre alucina. También le cuento que Carla y Jorge, por fin se han dado cuenta de que están enamorados y que ahora salen en serio. Mi madre conoce muy bien a mis amigos y se alegra por las buenas noticias. Mi padre entra en la conversación y durante un rato hablamos de la gente que ellos conocen en Marbella y que yo veo de vez en cuando. Cuando menos me lo espero, mi madre suelta la pregunta del millón…

– ¿Y cómo te va a ti con el chico ese cielo? -La pregunta de las narices me pilla por sorpresa y durante unos segundos me quedo callada. Mi madre al ver que no contesto sigue.- ¿Se llama Víctor verdad?

– Hemos roto. -Suelto de sopetón y sin pensar. Mi madre se queda a cuadros.

– ¿Pero hija…?

– No quiero hablar del tema mami. ¿Qué tal están todos?

– Todos están bien hija, deseando verte. ¿Seguro que no quieres hablar de…?

– Ahora no mama, por favor -La corto antes de que termine de hacerme la pregunta.

Seguimos hablando de otros temas hasta llegar a casa. De vez en cuando, noto como mis padres intercambian alguna que otra miradita, ahora están preocupados por mi y eso me hace sentir mal. Tendré que hablar con ellos, pero todavía no es el momento… A mama le suena el teléfono, y mientras ella habla, yo aprovecho para admirar el paisaje. ¡Se ve todo tan verde que impresiona! Ya casi hemos llegado a casa, me muero por ponerme cómoda y tumbarme en el jardín.

En Asturias, paso dos semanas. La primera de ellas, la dedico a no hacer absolutamente nada, me paso los días en una tumbona absorbiendo los rayos del sol, absorta en mis pensamientos o leyendo algún libro. Uno de esos días en los que estoy en el jardín tomando el sol, mi madre se acerca a mi y se sienta a mi lado. Durante un rato, no dice nada, solo se limita a estar allí, haciéndome compañía. Por momentos me hace sentir incómoda, intuyo que la pobre mujer quiere hablar conmigo y no sabe de que manera hacerlo para no hacerme daño. En realidad, no sé quien está más incómoda si ella o yo. Al cabo de media hora, se decide a romper el silencio.

– Cariño, tu padre y yo estamos muy preocupados por ti -me mira-. Llevas en casa cinco días, apenas comes, estás triste, abatida. Andas de aquí para allá arrastrando los pies como si fueras una zombi… ¿Cuándo vas a contarme lo que ha pasado?

¡Ay mama! -pienso-, ¿Por dónde empezar a contarte la historia sin que te eches las manos a la cabeza? Decido hacerlo por el principio, merece saber lo que me pasa, nos es justo para ellos que tengan que verme así. Respiro hondo y reuniendo el valor que me falta, empiezo a hablar. Le cuento toda mi relación con Víctor con pelos y señales, sin omitir nada de nada. Ella me escucha atenta y sin decir ni mú. ¡A saber lo que le estará pasando a la pobre mujer por la cabeza…! Cuando termino de hablar, me limpio las lágrimas con el borde de la camiseta y me tapo la cara con las manos…

– ¡Ay mi niña! -Dice mientras me abraza- ¡No sabes cuanto lo siento hija! ¿Has vuelto a hablar con él desde entonces?

– No, no quiero saber nada de él. Me ha hecho mucho daño mami… No para de llamarme, insiste en hablar conmigo, pero yo me niego.

– Pero Alejandra mi amor… ¿No te parece todo muy extraño? Quiero decir… Si él no sintiera nada por ti… ¿Qué sentido tiene que insista tanto para hablar contigo?

– No lo sé… ¿Tu también crees que debería de hablar con él?

– Pues si hija, mi consejo es que lo hagas. Mereces saber la verdad, sea buena o mala. El daño ya está hecho, pero si hablas con él, todas esas dudas que tienes se disiparán. La mente es muy poderosa, y la imaginación muy traicionera hija, solo cuando sepas la verdad, podrás pasar página y empezar de cero, ya sea con él o sin él. -¡Joder que bien habla mi madre, casi me ha convencido para que lo escuche, pero no, soy muy, muy cabezota! -¿Tu qué sientes por él Alejandra? ¿Aún le quieres?

– Si mama, lo quiero muchísimo. El amor que siento por Víctor no va a desaparecer de la noche a la mañana… Él me ha hecho sentirme la mujer más deseada del planeta, ha sido tierno, cariñoso, atento… Con él he cambiado, soy una mujer diferente… ¿Cómo voy a hacer para dejar de quererle?

– ¿Y no crees que por todo eso que te hace sentir, merece la oportunidad de que lo escuches?

– No lo sé mama… ¡Estoy tan confundida…!

– Piénsalo mi amor, piénsalo bien. No dejes que el hombre más importante que ha pasado por tu vida, se te escape de las manos por culpa de tu cabezonería…

– Lo pensaré…

Mi madre me da uno de esos abrazos tan suyos que me hace sentir protegida y luego vuelve a dejarme sola con mis pensamientos. Sus palabras, me han sorprendido mucho, no esperaba esa actitud por parte de ella, al contrario, pensé que montaría en cólera y que pondría a Víctor a caer de un burro. Me alegra que no haya sido así. Esas palabras, han calado muy hondo dentro de mi, dejándome pensativa el resto del día.

Milagrosamente, después de la conversación con mi madre mi estado de ánimo mejora y empiezo a disfrutar de mis vacaciones.

La segunda semana en Asturias, estoy mucho más animada, mis primas y mis amigas de la infancia, consiguen que vuelva a sonreír y me olvide de Víctor cuando estoy con ellas. En cambio cuando por las noches estoy acostada en mi cama, mi mente lo revive todo una y otra vez, pero con una notable diferencia, ya no duele tanto. Empiezo a acostumbrarme a estar sin él. Hace ya varios días que ha dejado de insistir en hablar conmigo, en mi interior se lo agradezco, necesito mi espacio para tener las cosas claras. A pesar de que mi madre y mi amiga creen que no estoy haciendo lo correcto, sigo sin querer saber nada de él, es lo único que tengo claro.

Esa semana, decido hacer el viaje a Nueva York, Ahora ya no tiene sentido que lo aplace. Desde mi portátil, hago todos los preparativos y reservas. El próximo lunes, viajaré hasta Madrid y de allí a nueva York. Por la noche, me llama Carla y aprovecho para contarle mi cambio de planes.

– ¡Hola loquita! ¿Cómo va todo por Asturias?

– ¡Hola cuerdita, pues bastante bien!

– ¿Estás disfrutando de tus vacaciones?

– Ahora si Carla, ahora empiezo a disfrutarlas de verdad…

– No sabes cuanto me alegre oír eso amiga… ¿Qué me cuentas, hay alguna novedad?

– Pues la verdad es que si, tengo novedades. He decidido ir a Nueva York…

– ¡Eso es genial Alex! ¡Por fin vas a hacer el viaje que tanto deseas…

– Si, además me vendrá bien para terminar de recuperarme…

– ¿Has hablado con Víctor? – ¡Vaya por Dios, ya tardaba en salir la preguntita de marras!

– No Carla, no he hablado con él. ¿Y tu? -Mi amiga tarda en contestar…

– ¿Cuándo dices que te vas? -¡Uyyyy, uyyyy, esta me oculta algo…! Opto por hacerme la tonta y paso de preguntar…

– El próximo lunes…

– ¿No se ha animado ninguna de tus primas a ir contigo?

– No, que va, ellas no pueden, ya sabes que tienen niños…

– ¿Puedo acompañarte yo?

– ¿Pero que dices loca?

– Lo que oyes…

– Pero Jorge…

– A Jorge no le importará, además la semana que viene él estará fuera, tiene que ir a Mallorca por motivos laborales. ¡Está decidido Alex, me voy contigo!

– ¿Estás segura?

– Completamente.

– ¡Que guay Carla! -Aplaudo encantada-, ahora mismo entro en internet y reservo tu billete.

– No, no hace falta. Dame los datos del vuelo y yo misma lo haré…

– ¡Está bien, como quieras! -Busco rápidamente los datos del vuelo y se los paso a mi amiga-. No sabes las ganas que tengo de que llegue el lunes chuli, vamos a pasárnoslo genial.

Charlamos durante un rato más de los locales de moda a los que podremos ir cuando estemos allí a tomarnos unos cuantos cosmopólitan, como las chicas de nuestra serie favorita “Sexo en Nueva York”, tenemos claro que ellas a nuestro lado, no tienen nada que hacer. ¡Pero que flipadas que somos…!

Más tarde, acostada ya en mi cama, por primera vez en muchos, muchos días, no pienso en él. Pienso en todas las aventuras que nos esperan a la loca de mi amiga y a mi mano a mano por las calles de Nueva York. ¡Estoy entusiasmada!

El sábado mis primas me preparan una cena de despedida en Oviedo, han reservado en una sidrería llamada “Tierra Astur” que está en la calle Gascona, una de las zonas más concurridas de la ciudad. Cenamos de lujo, y nos ponemos moradas a sidra. ¡Hay que ver lo bien que entra el zumo de manzana…! Después de la cena, nos vamos de copas por la zona antigua. Me llevan a un bar que se llama “La Piel del Tripulante”, muy del estilo al bar al que solemos ir mis amigas y yo en Marbella, allí el desmadre es total y me suelto la melena del todo. ¡Me lo paso pipa, mis primas son la leche! Estos días, han hecho hasta lo imposible para que me divirtiera, han conseguido que vuelva a ser yo de nuevo. ¡Las quiero muchísimo!

El domingo, como es mi último día en Asturias, decido quedarme en casa y dedicárselo por entero a mis padres. Aunque tengo una resaca del quince, intento disfrutar de ellos a tope y lo consigo. Sin duda alguna, tengo los mejores padres del mundo.

A la mañana siguiente, cuando me llevan al aeropuerto, nos despedimos entre lágrimas, les prometo hacer todo lo que pueda para volver antes de navidad. Necesito a mis padres y ellos me necesitan a mi, no quiero volver a pasar tanto tiempo sin estar con ellos… Desde la puerta de embarque, les digo adiós y les tiro un beso. Camino por el largo pasillo triste y emocionada a la vez, estoy a punto de cumplir mi sueño y eso me pone nerviosa. Estoy deseando llegar a Madrid y reencontrarme con mi Amiga Carla… ¿Qué nos deparará en Nueva York?

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