¿QUE PUEDE PASAR? Cap.35

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Por fin es viernes, hoy será la última cena de chicas en mucho tiempo. Estoy algo nerviosa, es como si tuviera el presentimiento de que algo va a suceder. Puede que me sienta así porque se acerca el momento de que Estela se vaya, aún no acabo de creérmelo del todo. Siempre pensé que las tres estaríamos juntas hasta el fin de nuestros días, siendo amigas inseparables.

Respiro hondo, estoy frente al espejo terminando de maquillarme, a veces me falta el aire y tengo la sensación de que me voy a ahogar. ¡Estos nervios, van a acabar conmigo! Mi portento está esperándome en el salón. Hoy se ha puesto muy, pero que muy guapo. Lleva una camisa blanca inmaculada con un vaquero azul. El blanco de la camisa, resalta el verde de sus ojos y el moreno de su piel. Se me seca la boca cada vez que le veo acercarse al baño para ver si ya he terminado. Parece que él también está algo nervioso. No ha querido contarme nada de la sorpresa que tiene preparada para mi amiga, pero conociéndolo, seguro que será algo que nos dejará a todos boquiabiertos.

Cuando llegamos al restaurante, Carla y Jorge ya están allí. Nos han reservado una mesa en un comedor privado que mi amiga y yo decoramos rápidamente antes de que llegue Estela. En el centro de la pared, colocamos una pancarta que dice:

“Si alguna vez navegas, por el ancho mar de la vida. Siempre encontrarás puerto, en el corazón de tus amigas”. Las dos nos quedamos como bobas contemplando la pancarta y se nos llenan los ojos de lágrimas. Aún nos quedan quince minutos para que aparezca Estela, así que nos ponemos como locas a pegar globos en el resto de las paredes. Cuando todo está listo, volvemos con nuestros chicos que nos están esperando en la barra tomándose algo. En cuanto llegan nuestra amiga y su novio, pasamos al comedor. Cuando ve lo que hemos preparado, se emociona y empieza a llorar como una tonta, y nosotras con ella… Como diría mi abuela, “Vaya tres pates pa´un bancu”. Los chicos no dicen nada, esperan pacientemente a que se nos quite la tontería.

Cuando el camarero hace acto de presencia, ya hemos dejado de llorar y estamos más tranquilas. Pedimos los tres platos preferidos de Estela: Pizza xxl de peperoni, fetuccini al pesto y lasaña vegetal. De postre, tiramisú de limón y pasticiani alle fragole ( pastelitos de fresa ). Por último, todos nos tomamos un chupito de limoncelo ( licor de limón ). Un poco más relajados, gracias al vino y al chupito, conseguimos terminar la cena sin derramar más lágrimas.

Mientras mi portento se hace cargo de la cuenta, los demás esperamos fuera. Hace una noche increíble. Cuando Víctor ya está con nosotros, vamos caminando hasta Bacana. Los chicos van delante hablando de fútbol. ¡Hombres! Nosotras en cambio, hablamos de nuestras vidas. De los cambios que se han producido estos meses y sobretodo, del cambio que se ha producido en mi… Yo soy muy consciente de mi cambio, y también sé que se lo debo a Víctor, pero no pensé que mis amigas estuvieran tan alucinadas.

– ¿Por qué alucináis tanto con mi cambio? En realidad, todas hemos cambiado…

– Si, la verdad es que si. Carla y yo, hemos dado un giro de ciento ochenta grados, pero el tuyo Alex, ha sido de trescientos sesenta…

– ¿En serio? Sé que he cambiado pero… ¿Tan evidente es?

– Para las personas que te conocemos bien, si, es evidente. Antes eras una pija arrogante y muy clasista, y mírate ahora… Gracias a tu portento, eres una mujer diferente, con sentimientos de verdad. Ahora te pasas por el forro lo que diga la gente. ¿Crees que la otra Alex se hubiera puesto con su madre como lo hiciste tu el otro día? Porque yo creo que no.

– Yo opino lo mismo que Carla -las dos me miran.

– Supongo que tenéis razón. Hace unos meses, ni siquiera se me había pasado por la cabeza gritarle a mi madre diciéndole las cosas que le dije…

– ¿Sabes una cosa? -Pregunta Estela-. Eres mi amiga y siempre te he querido, aunque la mayoría de las veces no estaba de acuerdo con tu forma de ser, pero prefiero mil veces más a la Alex de ahora que a la otra.

– Estoy contigo Estela, cien por cien -dice Carla.

– Yo también la prefiero -confieso-, A parte de ser mejor persona, me siento liberada… -Nos paramos en mitad de la acera-, os quiero mucho chicas, y a ti -señalo a Estela-, ni se te ocurra olvidarte de nosotras ¿Entendido? -Asiente, y abrazadas volvemos a llorar como magdalenas.

– ¿Pero se puede saber que os pasa a vosotras tres? -Los chicos están mirándonos alucinados porque volvemos a estar llorando.

– ¡Mujeres chicos! Eso es lo que pasa…

– ¡Jorge no te pases que te doy una colleja! -Lo amenaza Carla-, estamos sensibles, eso es todo -sonríen y esperan a que nos pongamos a su altura para continuar andando.

Al llegar a Bacana, nos quedamos ojipláticas al ver el neón de letras fluorescentes que ocupa toda la pared de la entrada y que dice:

“Despedida de Estela y Jared, los amigos de verdad, siempre se llevan en el corazón”. Estela se tapa la cara, apostaría lo que fuera a que en estos momentos está deseando que se la trague la tierra…

– ¡Joder Víctor, que vergüenza! ¿Tenías que poner algo así? ¿No había algo más discreto? -Está colorada como un pimiento morrón.

– Claro que había algo más discreto -contesta mi chico-, pero con ello, no hubiera conseguido verte esa cara… -Todos estallamos en carcajadas.

– ¡Serás capullo!

– Anda, no seas tonta. Nadie sabe que eres tu -Carla tiene razón-, aunque solo tendrán que fijarse en tu cara para adivinarlo. -sus carcajadas se oyen en toda la calle.

– ¡Eres una bruja!

– Cierto. -No podemos parar de reírnos. Me acerco a mi portento y le susurro…

– Apuesto a que tienes preparada alguna sorpresa más… -Él asiente-, ¿No vas a decirme de que se trata?

-Si te lo dijera, dejaría de ser una sorpresa, rápido se lo contarías a ella y lo chafarías…

– ¿Qué estáis cuchicheando vosotros dos? -Estela se nos acerca-, ¿Qué tramáis? -Pregunta achicando los ojos.

– Nada, estaba diciéndole a Alejandra lo preciosa que está esta noche, ¿Verdad nena?

– Verdad verdadera -contesto.

Mi amiga no parece quedarse muy conforme con la respuesta y nos mira recelosa. Disimulo lo mejor que puedo, Estela las caza al vuelo y a mi nunca se me dio bien mentir así que, escondo la cara contra el pecho de mi portento y ahogo una risita.

Entramos en la sala y mi amiga se pone a brincar como una loca en cuanto ve el cartel que anuncia la actuación de Luis Fonsi. Miro a mi chico asombrada, preguntándome como se habrá enterado de que es el cantante favorito de Estela. Es un crack, y me tiene loquita por sus huesos…

– ¿Cómo lo has sabido? -Le pregunto.

– Nena, tengo mis contactos…

– ¿Ah si?

– Solo tuve que hablar con Jared. Cuando me comentó que a Estela le encantaba Luis Fonsi, sabía que estaba por aquí de gira y no dudé en llamar a su agente. Es duro de pelar, pero al final accedió.

– ¡Eres increíble y te quiero! Gracias por hacer esto para mi amiga…

– No tienes nada que agradecerme, y por cierto, ahora es nuestra amiga…

– Tienes razón, ya te has ganado ese derecho. -Lo abrazo y lo beso en los labios tiernamente.

La pista está hasta los topes, pero como nosotras somos unas privilegiadas, tenemos nuestro sitio reservado en primera fila. Estela no ha parado de aplaudir desde que nos hemos sentado, está como loca, y todavía no sabe lo mejor. Luis Fonsi, está aquí solo y exclusivamente por ella… En cuanto este sale al escenario, mi amiga se pone en pie y grita:

– ¡Guapoooooo, guapooooooo! ¡Oleeeeee ese morenazooooo! -Él la mira y sonríe.

Coge el micrófono y abre el concierto con “Corazón en la maleta”. Le siguen “Respira” y “Que quieres de mi”. Cuando suenan los acordes de “No me doy por vencido”, nuestra amiga, se pone a gritar como una posesa. El morenazo guapo se acerca a nosotras y dice:

– Buenas noches a todos. Me gustaría dedicar esta canción a una persona que está aquí en la sala. Esa persona, próximamente emprenderá una nueva aventura en su vida. Ella nunca se dio por vencida en lo que al amor se refiere, y ahora que lo ha encontrado, se va a California dispuesta a todo… -Estela se queda muda-. Estela -dice el cantante-, tus amigos y yo, te deseamos que seas muy feliz, y que el amor, llene tus días de alegría. -Nuestra amiga, llora y llora sin consuelo. Nos abraza y Luis Fonsi comienza a cantar. Las tres, tarareamos la canción a grito pelao.

Bastante rato después, estamos en la zona vip tomándonos algo comentando lo majo que es Luis Fonsi. Cuando terminó el concierto, nos hemos acercado a él para saludarlo y fue un auténtico encanto. Estela tiene el móvil petado de fotografías suyas, no para de darle las gracias a mi portento por la gran sorpresa, diciéndole que no lo olvidará mientras viva.

Me lo estoy pasando pipa, rodeada de personas a las que quiero con locura. Hoy, está resultando ser uno de los mejores días de mi vida. Mi portento y yo, salimos a la pista a bailar una bachata de Romeo Santos “Cancioncitas de amor”. Me encanta como se mueve mi chico, lo hace todo tan bien… lo miro y acaricio su mejilla…

– Gracias por todo lo que has hecho por nuestra amiga.

– Ya te dije que no me dieras las gracias nena, ha sido un placer.

– Lo de Luis fonsi ha sido ¡Uf, alucinante! Por cierto, ¿Alguna vez te he dicho quien es mi cantante favorito?

– No, nunca me lo has dicho…

– Es Marc Anthony, ya sabes… Los dos sois puertorriqueños, a lo mejor le conoces y puedes convencerlo para que me cante…

– Tal vez lo haga… -Sonríe-. Te quiero nena -baja su boca y me da un beso en los labios super-mega-dulce. ¡Mmm! Le amo.

Transcurre la noche entre risas, bailes y un poquito de alcohol. Para nuestra desgracia, llega la hora de la despedida. Aunque Carla y yo, la próxima semana acompañaremos a Estela al aeropuerto, hoy es nuestra última noche de quedada, y ahora que estamos fuera esperando taxi para volver a casa, no podemos evitar llorar.

Los primeros en marcharse son Estela y Jared. Yo charlo con Carla mientras esperamos al siguiente taxi, de repente mi amiga me da un codazo y me hace una señal para que mire a mi derecha. ¡Joder! Hacia nosotros viene una morenaza que quita el hipo. Lleva su cuerpazo subido a unos zapatos de unos quince centímetros, y un mini vestido que le cubre lo justo. ¡Pedazo de hembra! Nos pasa de largo y va directa a mi portento, lo abraza. Me pongo en alerta.

– ¡Vic mi amor… Pensé que no iba a encontrarte nunca…!

Su voz de zorra me taladra los tímpanos. Mi portento la fulmina con la mirada y la aparta. ¿Quién es esta golfa y por qué llama a mi chico mi amor? Por primera vez en mi vida siento celos. Ella como si hubiera oído las preguntas de mi cabeza se gira…

– ¿No vas a presentarnos Vic?

– Verónica… -Mi portento está cabreado. La ha llamado por su nombre, señal de que la conoce. Esto pinta mal… La tía nos mira, los tres estamos petrificados observando la escena. Viene hacia mi y extiende la mano…

– Soy Verónica, la prometida de Víctor…

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4 comentarios en “¿QUE PUEDE PASAR? Cap.35

  1. Un capítulo súper emotivo, es un gusto ver lo mucho que se quieren esas tres chicas. Y para romper el momento perfecto, una morena de bandera fastidiándolo todo!!
    Ainssss cómo me gusta, Virginia, está muy emocionante 🙂

    Un abrazo y feliz finde!!

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