¿QUE PUEDE PASAR? Cap.26

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El sábado me despierto más animada, tanto que decido mimarme un poco. Llamo a mi centro de belleza favorito y reservo cita para las once, después iré de tiendas. Necesito encontrar el vestido perfecto para esta noche. Ayer, después de cenar, las chicas y yo, tomamos un par de copas en “El Corsario Negro”, y allí es donde hemos quedado esta noche a las diez. Estoy ansiosa porque llegue el momento.

En el centro de belleza me hacen de todo, bueno todo no. Aquí no existe el final feliz que tan de moda parece estar en otros sitios… Para empezar, me hago un tratamiento de chocolaterapia, dicen que es antidepresivo y antiestres, justo lo que necesito. Me untan todo el cuerpo con cacao transformado en chocolate. Si alguien ahora mismo me llamara bombón, le creería.

Después del tratamiento con el chocolate, paso a una cabina donde me hacen la manicura y la pedicura. A continuación paso a hacerme un tratamiento facial con hojas de te y más movidas que no recuerdo. Por último voy a la zona de peluquería y allí me hago un tratamiento para el cabello a base de clara de huevo y mejunjes varios dejándome la melena sedosa y brillante. Salgo de allí renovada, sintiéndome muchísimo mejor que cuando entré. Tendría que ser obligatorio hacer este tipo de tratamientos una vez al mes.

Cojo la ruta a “La Milla de Oro”, la calle más chic de toda Marbella, donde estoy segura que encontraré el vestido adecuado para hoy. Después de dar varias vueltas, al pasar por una de las tiendas, me enamoro de un vestido que veo en el escaparate. Entro decidida y hablo con la dependienta, que amablemente me enseña el vestido en mi talla. Es un Dolce & Gabbana precioso en color negro. Tiene el escote en forma de corazón y la forma de los hombros y el resto de la piel por encima del pecho, va cubierta por un finísimo encaje también en color negro que abrocha en el cuello. El resto del vestido es sencillo, largo hasta los pies y con mucho vuelo, como a mi me gustan, sencillos y elegantes.

El resto del día lo paso como en una nube. Cuando pienso en mi portento, las mariposas alojadas en mi estómago, se despiertan haciéndome sentir su presencia. Me pongo de los nervios cada vez que pienso en él, así que intento por todos los medios no hacerlo, pero me resulta imposible de lograr. Aún no he planeado la manera de acercarme a mi portento, supongo que la ocasión se presentará cuando menos lo espere. Estaré con mis amigas y sus respectivos. Carla también me dijo que irían algunos de sus compañeros para cubrir el evento, y que también estaban invitados a la fiesta. Así que, no iré con acompañante pero tampoco estará sola. Eso me da muchísima tranquilidad.

A las diez menos cuarto, estoy lista esperando el taxi que me llevará a la zona de encuentro. Echo una última ojeada en el espejo, el resultado final me gusta. Voy elegante y sencilla. Llevo el pelo recogido en un moño bajo, me he maquillado ligeramente, pero a mis labios les he puesto un color rojo intenso. Me he puesto unos zapatos de tacón de aguja en color negro y como único complemento, unos pendientes de azabache negros con forma de lágrima. Satisfecha con lo que veo, cojo la diminuta carterita que está encima del aparador de la entrada y salgo por la puerta.

Entro en el bar y veo a mi amigas en una mesa al fondo de este. Me acerco.

– Hola… -Saludo. Cuatro pares de ojos se clavan en mi persona.

– ¡Joder Alex, estás espectacular! -Es Carla la que habla, sonrío agradecida. Jorge se hace a un lado para dejarme sitio en la mesa.

– ¡En serio nena, pareces una actriz de Hollywood!

– No exageres Estela, todos estamos divinos de la muerte.

– Víctor se va a quedar alucinado cuando te vea.

– Esa es la intención Carla. -Le guiño un ojo. En ese momento aparece Rober con una botella de moscato en una hielera, sonríe al vernos.

– Estáis especialmente elegantes esta noche…

– Primo, -le dice Estela- hoy vamos a mezclarnos con la clase alta de Marbella.

– ¡Qué asco dais! -Ante ese comentario todos reímos a carcajada limpia.

A las once en punto, nos bajamos de los coches enfrente de Bacana. Estoy, muy, muy, muy nerviosa. Han puesto un photocall en la entrada y cantidad de periodistas esperan impacientes para inmortalizar con sus cámaras a las personas importantes y conocidas que pasen por allí. Nos acercamos a la puerta sin pasar por esa gilipollez del photocall y unos tíos vestidos de riguroso negro nos piden que nos identifiquemos para comprobar que estamos en la lista de invitados. ¡Menuda chorrada!

Una vez dentro, los cinco nos quedamos con la boca abierta observando la decoración de la sala. Normalmente, eso solo nos pasa a las chicas, que somos las que nos fijamos en todo pero Jared y Jorge, están exactamente igual que nosotras, flipando por un tubo. Telas negras con purpurina plateada cubren todas las paredes. Del techo, cuelgan una especie de burbujas en una serie de menor a mayor y a la inversa también en color plata, aunque la parte del centro es transparente. Dentro de estas burbujas, o lo que sean, hay una base como de cristal en la que se exhiben los frascos del nuevo perfume. Talmente parecen pompas de jabón gigantes con sorpresa. Los frascos que están en el interior de las bolas, son de color naranja intenso ( el nombre del perfume es fuego ), dando a entender que son llamas o algo así. Tengo que reconocer que la decoración es muy original. Un chico y una chica con uniforme negro y fajín naranja, nos acompañan a una de las zonas vip.

– ¡Medre mía, esto está increíble! ¿No?

– Si que lo está – le contesto a Carla.

– ¡Joder Alex, tu novio tiene que estar bien forrado para organizar algo así! -Miro a Jorge sin saber que responderle a ese comentario.

– Eso parece -murmuro al fin-, Jorge, no estoy muy segura de que él siga siendo mi novio…

– Si, perdona, no quería…

– No pasa nada, es solo que hay un montón de periodistas por aquí y no me gustaría meter la pata…

– ¡Carla! -Grita Estela- llama a un pingüino de esos y que nos traiga una ronda, estoy muerta de sed y hay barra libre…

– ¿Y por qué no lo haces tu?

– Porque tu, lo haces mejor -le hace una mueca y sonríe.

El camarero nos trae una ronda y brindamos. A las doce en punto, como detalla la invitación comienza el espectáculo. El invitado estrella, que es quien da imagen al perfume, es un conocido cantante español, el tío canta bien, pero no es uno de mis favoritos. En cambio Estela está entusiasmada cantando y aplaudiendo como una loca sin parar. Después, sale un actor también bastante conocido que hace un monólogo de humor, es muy bueno y me meo de risa con él. Por último es el creador del perfume el que sale al escenario y cuenta que fue lo que le inspiró para crearlo y lo que ha utilizado para hacerlo. Es interesante, no sabía que crear un perfume requiriera tantos procesos. Cuando termina de hablar, da las gracias a todos por asistir y menciona al señor Rivera, agradeciéndole haber puesto la sala a su disposición y de haberse encargado de organizar el espectacular evento. Y con esto último, oficialmente comienza la fiesta.

Los chicos vuelven a sentarse y nosotras nos quedamos de pie charlando animadamente. Entonces lo siento, siento ese cosquilleo que recorre mi espalda advirtiéndome que mi portento está cerca. Intento ignorarlo, pero me resulta difícil, quiero mirar a mi alrededor para buscarlo pero me contengo. De repente, las chicas se quedan calladas y me miran. ¿Qué les pasa? Las dos sonríen y entonces, noto una mano firme y caliente sobre mi espalda. Me giro lentamente… ¡Oh Señor, está guapísimo! Lleva un esmoquin negro, camisa blanca, que resalta el tono de su piel y esos ojos… ¡joder, está para comérselo! Tiene esa mirada intensa que hace que todo mi ser se estremezca…

– Alejandra -posa sus labios en mi mejilla y deposita un beso cálido y breve en ella. Ese leve contacto me pone los pelos de punta.

– Víctor… -Balbuceo.

Sonriendo se acerca a mis amigas. Aprovecho que se ha alejado un poco para volver a respirar. Todo lo que había planeado decirle se evapora de mi mente de un plumazo. Tendría que saber que algo así pasaría, siempre me quedo en blanco cuando está cerca de mi. Antes de él, siempre se me daba bien improvisar pero ahora… No creo que fuera capaz de hacerlo. Me conformaría con poder hablar en su presencia sin tartamudear.

– Dejadme que adivine -está hablando con ellas-, tu eres Carla, y tu Estela, deduzco que los dos chicos que están ahí sentados son Jared y Jorge -los señala-. ¿Estoy en lo cierto?

– Has acertado de pleno. -Es Carla la que habla, mientras Estela habla con los chicos que se levantan a saludarlo.

Todos hablan como si se conocieran de toda la vida, los tiene en el bote, igual que a mi. Debería estar con ellos, riéndome y disfrutando de lo que sea que mi portento les esté contando, pero no, soy una simple figurante en esa escena, o mejor dicho, una simple espectadora. Ni siquiera se han percatado de que no estoy en el grupo, que no me he movido del sitio. Los observo durante unos minutos más, quiero acercarme, pero no puedo. Yo no soy de paripés, no puedo seguirle el rollo y fingir que la otra noche no sucedió nada entre nosotros. Tendría que pedirle perdón primero para poder disfrutar de su compañía, pero ahora no es el momento adecuado para hacerlo. En mi interior siento que no debería estar ahí.

Que Víctor esté con mis amigos, es una buena señal, si lo nuestro estuviera definitivamente acabado, ¿Qué sentido tendría acercarse a mis amigos? Necesito tomar el aire, recojo mi carterita de encima de la mesa y me voy.

Intento salir fuera, pero aquello está tan abarrotado que tardaría una eternidad en llegar hasta la puerta, no quiero irme, solo quiero estar sola y centrarme. Entonces miro a la puerta que está a mi derecha, el baño donde todo comenzó… Entro, me cercioro de que está vacío y me siento en el sofá, apoyo la cabeza en el respaldo de este y cierro los ojos. Cuando se den cuenta de que no estoy allí, pensarán que me he largado a casa y Carla empezará a bufar. Sonrío al imaginarme la escena.

– Daría lo que fuera por saber que estás pensando…

Abro los ojos despacio, y ahí está mi portento, de pie frente a mi…

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4 comentarios en “¿QUE PUEDE PASAR? Cap.26

  1. He leído un par de capítulos aislados (llegué tarde al blog), pero esta frase me ha encantado por sí sola.

    “En el centro de belleza me hacen de todo, bueno todo no. Aquí no existe el final feliz que tan de moda parece estar en otros sitios…”

    ¿Acaso ella quería final feliz? ¿O sólo era una observación lejana? Porque, si es lo primero, mira que puede buscar algún lugar donde la satisfagan jaja.
    Un saludo.

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