¿qUE PUEDE PASAR? Cap.16

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Después de quitarme el salitre y los restos de arena con una ducha, saco el portátil y busco en Google la cartelera de cine, hace tiempo que no voy a ver una peli y hoy, me apetece hacerlo. La única que me llama la atención es una comedia romántica… ¿Por qué será? sonrío y entro en el vestidor, tengo tiempo de sobra para la sesión de las ocho y media. Veo el vestido color coral que me regaló mi madre una vez que salimos de compras por Oviedo y me lo pongo. Es de tirante fino y, cae en volantes hasta por encima de las rodillas, la verdad que es un vestido sencillo y queda precioso. Recuerdo que mi madre se empeñó en comprármelo porque según ella, este color resaltaría el tono de mi piel. ¡Y es cierto! ¡Qué poco se equivocan las madres…! Me pongo las sandalias romanas negras, me recojo el pelo en una cola alta y solo me pongo un poco de rímel. Cuando estoy buscando en el armario la chaqueta negra, suena el teléfono, contesto sin mirar.

– ¿Qué tal preciosa, has tenido buen fin de semana?

Las mariposas de mi estómago se despiertan agitadas en cuanto oímos su voz…

– ¡Pues… si! – contesto – Ha sido un fín de semana tranquilo y relajante. ¿Y tu?

– El mío no ha estado mal, pero podría haber sido mejor… Alejandra, ¿Te apetece que hagamos algo? ¿Un cine tal vez?

¿Qué? Empiezo a mirar a mi alrededor. ¿Me ha puesto cámaras mientras he estado fuera y no me he enterado? ¡Esto es acojonante!

– Alex… ¿Estás ahí?

– ¡Si, si perdona! ¿Qué decías?

– Te preguntaba que si te apetecería ir al cine conmigo…

– Eh… no vas a creértelo, pero estaba a punto de salir por la puerta precisamente para eso.

– ¿En serio?

-¡Si!

– Vaya… Que casualidad ¿No? ¡Pues en quince minutos estoy ahí!

Me quedo lela mirando el móvil. Y si no quiero ir con él ¿Qué pasa? ¡Mentirosa – me digo – estás deseando verlo! Me voy pitando al baño, me pongo brillo de labios y me suelto el pelo para cepillármelo con brío antes de que llegue. Justo a los quince minutos suena el telefonillo. ¡Menuda puntualidad!

– ¡Ya bajo! – Me tiemblan las manos y el aparato se me cae al suelo… ¡Joder qué nervios!

En el ascensor, respiro hondo varias veces intentando tranquilizarme. ¿Por qué estoy tan nerviosa? ¡Porque te gusta! Me contesto a mi misma… Porque le deseas… Porque… Me quedo en blanco. En ese momento se abren las puertas del ascensor y veo a mi portento apoyado en la pared esperándome, se me hace la boca agua… ¡Dios, que buenorro está! ¡Madre mía, es que me lo comería! Su mirada, seductora como siempre, recorre mi cuerpo de pies a cabeza. Cuando llega a la altura de mis ojos, me regala esa sonrisa suya que me vuelve loca.

– ¡Hola preciosa! – Me saluda con voz sedosa, posa sus labios en mi mejilla y me da un beso.

Un beso, que hace que mil hormigas asciendan desde mis pies hasta mi estómago, donde las mariposas que allí habitan desde no hace mucho tiempo, les hacen hueco para unirse a su bailoteo. Me toma de ámbas manos y vuelve a recorrer mi cuerpo con esa mirada que me enciende y me calienta.

– ¡Estás preciosa Alejandra!

Me ruborizo y musito un gracias apenas audible. ¡Vaya…! ¿Desde cuándo me he vuelto tan tímida? Tira de mi y cogidos de la mano salimos a la calle. Miro nuestras manos entrelazadas, me gusta sentir sus dedos alrededor de los míos. Si,es una sensación muy placentera…

Una vez fuera, observo con horror que nos dirigimos a su moto. ¿No pensará qué voy a subirme a ese cacharro verdad? Lo miro con la esperanza de que no me haga subir a la moto, me entran escalofríos solo de pensarlo. Del manillar cuelga un sólo casco, bien – me digo soltando el aíre contenido por el pánico – no puede hacerme ir en moto si no tiene otro casco para mi. Para mi pesar, lo veo abrir un maletín que va sujeto en la parte de atrás y de allí, sacar un casco más pequeño que me entrega miéntras coge el suyo.

– ¿Para qué me das esto? – Suelto la pregunta tonta del día sin pararme a pensar.

– Para que te lo pongas… – Se acerca a mi sonriendo -. Se pone en la cabeza… – Me explica en tono de burla…

– ¡Ya sé que se pone en la cabeza! – Le miro mosqueada – ¡No pienso hacerlo!

– ¿Por qué? ¿Te dan miedo las motos?

– Les tengo mucho respeto a esos cacharros, más que miedo me dan pánico. ¡No me gustan!

– ¿Es por qué has tenido una mala experiencia con alguna?

– No, nada de eso…

– Alejandra… ¿Te has subido alguna vez a una moto? – Me pregunta divertido.

– sólo una vez, cuando era jóven… ¡Lo pasé fatal! – Se me ponen los pelos de punta sólo de recordarlo.

– Quizás la persona que la conducia no era la adecuada…

– ¿Y tu si lo eres?

– ¡Por supuesto cielo! ¡Estas máquinas me adoran, y yo a ellas!

¡Menudo fanfarrón! ¡Es alucinante la seguridad que tiene en si mismo este tío! ¡Ojalá yo fuera igual…!

– Alejandra… ¿Confías en mi?

¿Confío en él? Buena pregunta… Si, supongo que si – me digo no muy convencida… – Él empieza a impacientarse al no obtener respuesta alguna por mi parte.

– ¿ Y bien? – pregunta espectante…

– Si, ¡Confío en ti! – Claudico ante esa sonrisa y esa mirada – pero… no voy vestida adecuadamente para ir en moto Víctor…

– ¡Estás prefecta! Ahora, vamos a ponerte esto. – Me quita el casco de las manos y lo pone sobre mi cabeza -. No queremos te que rompas la crisma ¿Verdad? ¡Es una broma…! – dice al ver mi mirada láser fulminante…- ¡Venga Alejandra, no te enfades conmigo, sólo era una broma! – Me coge de las manos y me da un besito en la punta de la nariz -. ¿Nos vamos?

Asiento al no poder articular palabra. Ese gesto tan tierno me ha dejado K.O… El rugido de la moto al arrancar, hace que de un brinco. Víctor apoya una de sus manos en mi rodilla y aprieta para tranquilizarme. Mi piel arde con ese leve contacto…

Abrazo a víctor por la cintura muy fuerte, pegando mi pecho a su espalda. Maneja la moto con una seguridad asombrosa. Me lleva por las calles de Marbella zizagueando entre los coches, sin que note ese miedo que atenazaba mi cuerpo sólo de pensar en subirme a ese trasto. Para mi asombro disfruto de la experiencia. En un pis pás llegamos a nuestro destino. “El complejo Gran Marbella” , situado en la céntrica avenida Julio Iglesias. Es un edificio grande y a estas horas de la tarde bastante concurrido. Dejamos la moto aparcada cerca de la entrada. Cuando me bajo de esta tengo las piernas temblorosas, se lo comento a víctor y me dice que es normal… ¡Joder, pues es una sensación rarísima!

– ¿Qué tal, ha sido tan malo cómo creías? – Me dice mientras guarda el casco en el maletín trasero.

– ¡No! Al principio estaba tensa, pero poco a poco he conseguido relajarme.

– ¡Si, ya lo he notado!

– ¿Lo has notado? ¿Cómo?

– Por la forma de abrazarme. Lo hacías tan fuerte que apenas podía moverme – sonríe -. Luego bajaste la presión del abrazo, asi que supuse que estabas más relajada.

Me coge de la mano y caminamos hacia el complejo. Allí miramos la cartelera, despues de varios minutos, Víctor se gira y me pregunta…

– ¿Qué película ibas a ver tú?

– La comedia romántica – señalo el cartel de la pared.

– No empieza hasta las nueve, podemos sacar las entradas y tomar algo mientras esperamos, ¿Te parece bien?

– ¡Por mi perfecto! pero oye Víctor… si tu prefieres ver otra peli…

– ¿Mi preferencia eres tú Alejandra…! – Me guiña un ojo y se dá la vuelta para ir a la taquilla a por las entradas.

¿Qué? ¡Ay Dios mío, como siga diciéndome esas cosas, me derrito! Con las entradas ya en el bolso, Víctor y yo nos sentamos en la terraza de un bar cercano al complejo y pedimos unas cañas. Mientras el camarero nos las sirve, suena el teléfono de mi portento. Mira la pantalla y se aleja un poco de la mesa para contestar. ¡Por favor… -imploro mirando al cielo- que no sea trabajo! Lo observo mientras habla, parece serio y disgustado, hasta puedo ver como se tensa su cuerpo, ¿Quien será? Víctor cuelga y vuelve a la mesa.

– ¿Va todo bien?

– Si, nada importante…

Me hace un gesto con la mano dándome a entender que no es nada. Me sonríe pero al instante noto que su sonrisa no es la de siempre, parece forzada. ¿Qué le habrán dicho? Parece preocupado…

– ¿Seguro?

– ¡Si! Cuentame… ¿Qué has hecho estos dos días?

¡¡Tachán!! ¡Ahí aparece el Víctor esquivo que no quiere dejarme entrar en su vida privada! ¡Joder, yo le cuento toda mi puñetera vida y él, ni siquiera me dejar entrever algo de la suya! ¿Por qué no confía en mi? Cosas como esta, hacen que todas las dudas que tengo se acentúen… Resignada contesto…

– Pues no mucho. He ido a Benalmádena a casa de mis padres y pasé allí la noche. Hoy he estado todo el día en la playa holgazaneando. ¿Y tú?

– Nada interesante… -contesta evasivo- Creí que ayer habías quedado con tu amiga…

¡Joder con el tío, no se le escapa una! ¡Pues nada, a confesar se ha dicho!

– Te menti… -confieso.

– ¿Por qué?

– No lo sé… – me encojo de hombros.

– Me estás mintiendo otra vez… -Me mira serio- lo que te pasa en que tienes miedo a estar conmigo.

– ¿Por qué iba a tener miedo?

– Porque te gusto, porque me deseas y, porque no puedes controlar lo que sientes cuando estamos juntos.

¡Hay qué joderse con el creído este de los cojones!¡Lo cojonudo es que acierta de pleno el jodío! ¿Cómo lo hace?

– ¿No crees que eres un poco arrogante?

– No, no lo creo… Estoy seguro de lo que digo…

– ¿Y por qué estás tan seguro? -¡Juro que me tiene alucinada!

– Porque… Asi es como me siento yo cunado estoy contigo… -Su mirada penetrante se me taladra.

¡Uau, me he quedado completamente estupefacta, de hecho creo que la mándibula me llega al suelo…! ¿En serio ha dicho lo que creo que ha dicho? ¡Madre de Dios, creo que me he quedado muda… no soy capaz de articular palabra alguna…!

– ¿Estoy en lo cierto? -Pregunta mirándome a los ojos…

– Puede ser… -Balbuceo- La película empieza en quince minutos, ¿Nos vamos? -Digo mirando el reloj.

– ¿Estás evitando darme una respuesta? No te tenía por una cobarde Alejandra… ¿Sabes? ¡Sé que estoy en lo cierto, tus ojos, tu cara, tus gestos y tu cuerpo te delatan! -Sonríe, deja un billete de cinco euros encima de la mesa y alarga su mano buscando la mía.

Entrelazo mis dedos con los suyos gustosamente, yo tambien sé que está en lo cierto. Lo que él ignora, es hasta que punto estoy coladita por sus huesos…

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2 comentarios en “¿qUE PUEDE PASAR? Cap.16

  1. ¿De paseo por Marbella? Pena que no me los encontré, creo que los habría reconocido de inmediato gracias a tus descripciones 🙂 Genial la historia, Virginia, muy divertida y morbosilla.
    Espero a la siguiente entrega!!
    Un besillo de domingo por la tarde 🙂

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