¿QUE PUEDE PASAR? Cap.14

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– ¿Te divertiste mucho anoche? Te fuiste muy bien acompañada…

– ¿Qué? – contesto incrédula – ¿A qué viene esto?

– ¡Te he hecho una pregunta Alejandra! ¡Respóndeme!

¿Una respuesta? ¡Dios, se la ha ido la olla por completo!

– ¡Sigo esperando Alejandra…! – sisea.

¿En serio está pasando esto? Me doy un pellizco en el brazo para cerciorarme de que no estoy soñanado… ¡Au, duele! ¡Joder, no entiendo nada!

– ¿Se puede saber que coño te pasa Víctor?

– ¡¡Contéstame!! – me grita.

¡Esto es el colmo! ¿Quién se cree que es para gritarme de esa manera? Respiro hondo y aunque estoy muy cabreada, consigo responderle como si nada…

– ¿Sabes? – Le digo tranquilamente -, no tengo porque darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer, asi que, te recomiendo que te sientes… No vaya a ser que te canses de esperar una respuesta – y sin más cuelgo.

¿Esto acaba de pasar realmente? ¡Dios, tiene que ser una broma de muy mal gusto! ¿todo esto es por qué me vio con Franco? Al final Carla va a tener razón cuando ayer me insinuo que el podría estar celoso… Pero sigo sin entender… Voy de aquí para allá haciéndome pregunta trás pregunta. ¡Esto no tiene sentido! El sonido del teléfono me da un susto de muerte, miro la pantalla, otra vez él… automáticamente rechazo la llamada y tiro el móvil encima de la cama. ¡Estoy indignada, y muy, muy cabreada! ¡Vamos que bufo por toda la habitación como un miura!

El tono de entrada de mensajes empieza a sonar… y yo, soy tan estúpida que los miro… ¡Cómo si no supiera de de sobra de quién son…!

– “¡Alejandra… Coge el puto teléfono! ¡Quiero saber quien era el tipo con el que estabas ayer…! ¿Por qué no contestas Alejandra? ¿Te da miedo reconocer lo evidente?”

¡Qué equivocado estás víctor! ¿Cree el ladrón que todos son de su condición? Tambien él estaba muy bien acompañado… ¡Joder! ¡Y yo no le pido explicaciones! ¡Puede hacer con su vida lo que le dé la real gana! Vuelve a sonar el móvil, esta vez contesto dispuesta a terminar con toda esta mierda de una vez.

– Escúchame Víctor… – digo lo más calmada que puedo -, con quien salga o deje de salir, no es problema tuyo. ¡Entre tú y yo, no hay nada! ¿Lo entiendes? – lo oigo bufar al otro lado de la línea -, hemos follado un par de veces…

– ¿Eso es lo qué crees? ¿Lo qué piensas? – me pregunta.

– ¡Es lo qué tú me dejaste bien claro el viernes…!

– Pero eso podría cambiar…

– ¿Qué podría cambiar Victor?

– ¡Lo nuestro! – me responde con énfasis.

– Víctor… – me siento agotada – no creo que pueda existir un lo nuestro, no despues de lo de hoy… – susurro – pienso que deberíamos dejar de vernos…

– ¡Alex no…!

– ¡Es lo mejor, creeme!

– ¿Es lo mejor para ti, o para mi?

– ¡Para Ámbos! ¡Adios Víctor! – cuelgo sin darle opción a réplica.

Mis ojos se llenan de lágrimas y se me encoge el corazón al darme cuenta lo difícil que es todo. Estaba dispuesta a pasar por alto la diferencia de nuestras edades, dispuesta a disfrutar del sexo con total libertad sin pensar en nada más, dispuesta a entregarme a una relación física, sin esperar nada más que el poder disfrutar del sexo como nunca antes había hecho… pero, lo que no estoy dispuesta a pasar por alto, son esos ataques irracionales de celos, la agresividad de sus palabras… Me prometí una vez a mi misma, que nadie volvería a tratarme así y cumpliré mi promesa cueste lo que me cueste.

Me vuelvo a la cama aunque sé que es vano, no podré pegar ojo. Apago la luz y me quedo a oscuras mirando a la nada. ¡Víctor… Víctor… Víctor, jamás imaginé que fueras de esa clase de hombres que dan por hecho que les perteneces porque hayas echado un par de polvos con ellos…! Por más que lo intento sigo sin comprender lo que ha pasado… Trás un buen rato de darles vueltas al coco, me siento lo suficiéntemente agotada como para volver a dormirme. Como decía Escarlata O´Hara en ( Lo que el viento se llevó ), “Despues de todo, mañana será otro día… ”

Cuando consigo dormirme, tengo sueños raros. A la mañana siguiente suena el despertador, siento como si mi cuerpo hubiera sido arrollado por una apisonadora. Después de una ducha, un ibuprofeno y un par de cafés, me siento preparada para enfrentar el día. Lo primero que veo en cuanto se abre la puerta del garaje es la moto de Víctor, sigue aparcada en el mismo sitio de ayer, eso me desconcierta… pero paso, no quiero empezar el día dándole otra vez vueltas a la cabeza. Tengo por delante un duro día de trabajo y he de estar tranquila y concentrada.

La clínica es un caos, parece que los astros se han puesto todos de acuerdo para joderme el día. Encima, Marco esta de mala leche porque la famosa que ha ingresado hoy, es una toca pelotas. auguro que el dia irá de mal a peor.

La operación de la famosa en cuestión, está programada para las diez, asi que antes de prepararme para entrar en el quirófano, me tomo otro café y un donut en mi consulta. miro el móvil por última vez antes de desconectarlo y, no me sorprende ver que ya tengo cuatro llamadas perdidas de Víctor. No imagine que pudiera ser tan insistente… Con ese pensamiento rondando en mi mente, me preparo y entro en el quirófano.

La operación sale según lo previsto, salimos de la sala de post operaciones pasadas las tres de la tarde, como todavía tengo que pasar consulta un par de horas, me voy a la cafería de la clínica y me como un pincho de tortilla rellena y me tomo una pepsi, hoy voy de cafeina hasta las cejas – pienso – si sigo en este plan, no tardarán en darme taquicardias. Algo cansada y con el cuello entumedizo me voy a terminar mi jornada laboral.

Estoy sumergida en la bañera con los ojos cerrados, en el equipo de música suena un recopilatorio de Adele… ¡Mmm esto es lo que necesitaba, un buen baño relajante que ayude a desentumecer mis músculos! No sé cuanto tiempo paso en el baño, pero no salgo del agua hasta que no tengo los dedos de las manos y de los pies arrugados como pasas. Tirada literalmente en la cama, enciendo el teléfono. Como suponía empiezan a sonar los tonos de aviso de mis mensajes. Los miro… un montón de llamadas perdidas de Víctor y un mensaje en el contestador, también suyo. Siento curiosidad y lo escucho…

– “Alejandra… Perdóname por favor. Mi comportamiento de ayer, ha sido excesivo, me dejé llevar por los celos que sentí al verte con otro tío. Entiendo que no quieras volver a verme pero… ¿Podrías darme la oportunidad de decirte cuánto lo siento personalmente?” Espero ansioso tu contestación…

Su voz suena triste y apagada, no me cabe la menor duda de que está arrepentido, siento lástima, todos tenemos derecho a cabrearnos cuando nos parece necesario pero… no pienso ponérselo fácil… Me cubro con la sábana y vuelvo a escuchar su mensaje una y otra vez hasta que me quedo dormida. Los días pasan rápido y, mi portento ha debido de captar el mensaje porque no he vuelto a saber nada de él en toda la semana… Es viernes y las chicas tampoco han dado señales de vida asi que me voy a casa sin ningún plan en mente, como es temprano, me voy a correr un rato, lo necesito… Apenas consigo recorrer cinco kilómetros a un buen ritmo, me siento agotada tanto fisicamente como mentalmente. Estoy ansiosa porque lleguen mis vacaciones, aún me queda un mes para poder disfrutarlas, pero nunca sentí tanto la necesidad de largarme como hasta ahora. Ni siquiera cuando Fernando me dejo… pero ahora me siento saturada, siento que el peso de todo lo ocurrido en estos últimos cinco meses me está pasando factura. Necesito a mis padres, necesito estar en Asturias y olvidarme de todo por una temporada.

Vuelvo a la urbanización caminando, me siento pegajosa, siento el sudor resbalándome por la espalda y la cara ardiendo por el esfuerzo de la carrera. Me apoyo en la barandilla de la entrada para estirar un poco los gemelos, los siento agarrotados. En cuanto levanto la vista del suelo me encuentro con los ojos verdes de Víctor mirándome fijamente, lo tengo justo a mi lado, ni siquiera le he oido acercarse… Me pongo nerviosa, las mariposas de mi estómago se despiertan y empiezan a batir sus alas… ¿Y ahora qué? Me paso la lengua por los labios resecos… Sus ojos no tienen la chispa de siempre y su boca no parece estar dispuesta a regalarme esa sonrisa que tanto me gusta… ¿Está enfadado?, ¿No debería de ser yo la que lo estuviera? Intento esquivarlo pero no lo consigo, me coge la muñeca y tira de mi hasta que nos quedamos frente a frente…

– Alejandra… – me susurra.

– Víctor… – le miro…

– Necesito hablar contigo…

– Ahora no puedo Víctor, tengo que volver a casa y…

– ¡Por favor…! – me ruega – Dame cinco minutos…

Asiento y me cruzo de brazos a la espera de oir lo que sea que tenga que decirme.

– ¡Gracias! – me mira a los ojos -, Veras… el otro día cuando te ví con aquel tipo, por primera vez en mi vida sentí celos. No actué bien, lo sé, pero era tal la rabia que sentí, que no pude controlarme. Se me fué de las manos, no debi tratarte así ni gritarte… – se queda en silencio de repente – Alejandra… por favor créeme cuando te digo que estoy muy arrepentido de mi comportamiento… ¡Perdóname te lo suplico!

– No tenías ningún derecho ha hacer lo que hiciste Víctor…

– ¡Lo sé! ¡He sido un gilipollas!

– Pues si… ¡Has sido un gilipollas y muchas cosas más!, ¡Me has decepcionado!

– ¡Lo siento, deberas que lo siento! Me gustas mucho Alejandra… No quiero perder la oportunidad de conocerte mejor aunque sólo sea como amigos… ¿Podrás perdonarme?

– Si, te perdono. ¿Ahora vas a dejarme pasar? – sigo de brazos cruzados mirándole.

Se hace a un lado para dejar que siga mi camino, no parece estar muy satisfecho con mi respuesta. Paso a su lado y antes de que entre el el vestíbulo me llama…

– Alejandra…

Me giro en la puerta y espero a que hable. Se acerca a mi con paso lento y algo dubitativo…

– ¿Amigos entonces? – me tiende la mano y yo la acepto. Con un ligero apretón de manos, sellamos nuestra renovada amistad…

– ¡Amigos! – digo haciendo incapié en lo de “Amigos”.

El muy arrogante deja salir esa sonrisa suya que me encandila y con una chispa de diversion en los ojos me acarica la palma de la mano con el pulgar. Ese leve contacto hace que me hierva la sangre…

– ¡Por supuesto, “amigos”!

Se abren las puertas del ascensor y aprovecho para dejarle allí plantado…

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4 comentarios en “¿QUE PUEDE PASAR? Cap.14

  1. cuchufleta

    Nose si seguir leyendo como hasta ahora o plantarme hasta k pueda leer todo dl tirón …..esto engancha necesitó saber mas!!!!! Sigue asi y llegaras muy lejos! !!

  2. Shayle Sayago

    Nuevamente leyendo el esperado capitulo de hoy. Y no se si es la trama de nuestro posesión por la lectura o las intrigas por esperar un nuevo capítulo…y buscando un resultado final. Pero en cada capítulo deseamos leer pronto el siguiente.
    Nuevamente gracias por permitirnos leer tus escritos…y por tu tiempo para nuestro entretenimiento.
    Desde Venezuela…aun con la libertad de poder leer al escritor extranjero… mil gracias.

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